Por unas horas, nos adentramos en esta pequeña pedanía entre sus montañas y nos embriagamos de risas y alegrías, de aire puro y campestre, horas en las que vivimos con intensa emoción.
Hacia las 8 de la tarde la virgen de Fátima era engalanada para bajar a la plaza en procesión y celebrar la eucaristía. Una plaza decorada con hermosas flores. Al término comenzó la verbena, acompañados de música en directo pudimos disfrutar de variedad de bocadillos, aperitivos, refrescos, sangría ... Hasta altas horas de la madrugada perduraron los bailes entre copa y copa.
La fiesta a simple vista puede parecer todos los años igual, pero siempre hay pequeños detalles que la hacen única y mágica. Este fin de semana es un punto de encuentro de familiares y amigos, donde nos ponemos al día y también recordamos y añoramos viejos momentos. Rememorar a los que han compartido tantas fiestas y ya no están entre nosotros.
Este año hemos tenido un aforo superior al de años anteriores, unas 250 personas aproximadamente, las cuales colaboraron generosamente en la rifa y el sombrero. Agradecer a todos el esfuerzo realizado para acudir al evento. Esperamos mantener este aforo y ¿por qué, no? aumentarlo. Dar las gracias a Pepe e Isabel por la magnífica labor que realizan año tras año en la organización.
Fotos de la Fiesta:
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